CÓDIGO ÉTICO

CÓDIGO ÉTICO

(Julio del 2016, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México)

Artículo 1°: Este Código de Ética es aplicable a todos los miembros activos de la RED INTERNACIONAL DE INVESTIGACIÓN EN DERECHO EDUCATIVO A. C. (RIIDE), y tiene como propósito subrayar la importancia que para personas e instituciones tiene el ejercicio ético, garantizando el respeto puntual de los Derechos Humanos.

Artículo 2°: Declaramos que el Derecho Educativo es fundamental para coadyuvar al desarrollo integral de las personas e instituciones, así como de las naciones y los pueblos; por tal razón, hemos decidido en plena conciencia de nuestros derechos y obligaciones acatar estos principios y valores, procurando en todo momento el apotegma juarista que señala: “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Artículo 3º: El lema central que distingue y da fortaleza a la RIIDE es: “Unidad y Desarrollo del Derecho Educativo en el mundo”, constituye el objetivo central de la organización y representa en sí mismo la síntesis de los valores individuales y colectivos.

Artículo 4°: La función principal de nuestro Código de Ética es su carácter normativo y formativo, para lo cual se requiere la voluntad de participar en un proceso de reeducación, estableciendo un necesario equilibrio entre lo objetivo y lo subjetivo del mundo que nos ha tocado vivir, tratando siempre de construir lo más justo y mejor para todos, sin descuidar el necesario ejercicio de libertades con responsabilidad.

Artículo 5°: Los miembros de la RIIDE deben ser respetuosos del marco jurídico-educativo que rige a las instituciones, naciones y pueblos. Las reformas que proponga deben utilizar los canales jurídicos apropiados para tal efecto, cuidando en todo momento sus derechos y obligaciones, respetando los valores y creencias de sus colegas.

Artículo 6°: Los miembros de la RIIDE tienen la obligación de conducirse con honor, valor cívico, y capacidad de servicio, respetando puntualmente la dignidad humana.

Artículo 7°: Ser miembro de la RIIDE es ser socio de una comunidad internacional con identidad propia, en permanente comunicación, que promueve la convivencia social y el espíritu de colaboración a partir del interés común por el Derecho Educativo.

Artículo 8°: Un miembro de la RIIDE es un permanente defensor del derecho a la educación y del derecho de la educación en beneficio de todos.

Artículo 9°: Reconocemos que la educación es derecho fundamental que garantiza la legítima aspiración de las personas y los pueblos para conseguir las oportunidades necesarias y lograr mediante los esfuerzos requeridos un mejor nivel de vida.

Artículo 10°: Un miembro de la RIIDE es conocedor de los marcos jurídicos-educativos que regulan la actividad pedagógica de su interés, y promueve la aplicación de diversos mecanismos fundamentados en la solidaridad, la tolerancia, y la cultura de paz.

Artículo 11°: Todos los miembros de la RIIDE estamos obligados en nuestras relaciones de colaboración e intercambio en torno al Derecho Educativo a:

  • a). Respetar y ser respetados.
  • b). Desempeñarnos al máximo de nuestras capacidades.
  • c). Decir siempre la verdad, cueste lo que cueste la verdad.
  • d). Aprender del otro en un marco de interés y tolerancia a las diferencias.
  • e). Agradecer la oportunidad de crecer como persona y como profesionales.
  • f). Ser congruentes entre lo que decimos y lo que hacemos.
  • g). Aportar económicamente en la medida de nuestras posibilidades para hacer posibles proyectos conjuntos.
  • h). Desarrollar la puntualidad y el sentido de la responsabilidad.
  • i). Apoyarnos mutuamente sin esperar nada a cambio.
  • Artículo 12°: Al amparo del artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconocemos que el Derecho Educativo debe ser considerado un derecho humano al servicio de las personas y de los pueblos.

    Artículo 13°: Nos oponemos a todo tipo de violencia en cualquiera de sus modalidades o expresiones, aun aquellas que por considerarse “normales” atentan contra la integridad y dignidad de las personas en los distintos espacios educativos.

    Artículo 14°: Pretendemos generar espacios educativos libres de violencia, encaminados a la necesaria construcción de la paz, fundamento indispensable para la construcción del nuevo ciudadano que trabaja para el desarrollo tecnológico y humanístico, cuidando el medio ambiente y el marco de los derechos y las obligaciones de todos y cada uno de los integrantes de la comunidad educativa en tanto que habitantes de este planeta.

    Artículo 15°: Nos comprometemos a impedir el avance de la cultura de la violencia en todas sus formas y modalidades pues afectan los espacios educativos, el desarrollo familiar y social de la comunidad.

    Artículo 16°: Para ingresar formalmente como miembro activo de la RIIDE, en solemne ceremonia presidida por el Consejo Directivo que corresponda, se aplicará el “Protocolo de Juramento del Código de Ética”, donde el (la) interesado(a) deberán jurar públicamente cumplir y hacer cumplir tales principios.

    Artículo 17°: Los miembros de la RIIDE consideramos necesaria la suma de esfuerzos de personas e instituciones para hacer del Derecho Educativo un elemento coadyuvante al desarrollo político, social y económico al servicio del pueblo, capaz de formar nuevos ciudadanos con mayores potencialidades y valores al servicio de la comunidad.

    Artículo 18°: Un miembro de la RIIDE está obligado a practicar la cultura de la legalidad en todas y cada una de sus acciones, pero siempre tendrá presente que antes que la legalidad está la justicia.

    Artículo 19º: Ser miembro activo de la RIIDE en cualquier parte del mundo, debe ser motivo de orgullo y capacidad de servicio de calidad en materia de Derecho Educativo, pero al mismo tiempo debe ser un acto de humildad y reconocimiento por aprender a desarrollar más y mejores competencias que deberán tener como sustento sólida cultura general y especializada. Para ello, todos los socios debemos de estar en permanente formación y actualización profesional.

    Artículo 20: Los miembros activos de la RIIDE no sólo somos una organización, una academia o un colegiado, fundamentalmente SOMOS UNA FAMILIA, y debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para ser solidarios con nuestros colegas sin esperar nada a cambio, mas que la satisfacción del deber cumplido.

    Artículo 21: Cada miembro de la RIIDE tiene la obligación de cumplir y hacer cumplir el presente Código de Ética, su violación en alguna de sus partes estará sujeta a las sanciones correspondientes, y será la Comisión de Honor y Justicia la encargada de procesar el caso y sentenciar lo procedente. El Consejo Directivo Nacional correspondiente, y en su caso, el Consejo Directivo Internacional serán los responsables de la aplicación de la sentencia.

    Artículo 22°: Nadie podrá ser sentenciado sin antes ser escuchado en su legítima defensa. Además, siempre será considerado inocente hasta que con evidencias de diversos tipos se genere suficiente confiabilidad y sea declarado culpable por la Comisión de Honor y Justicia.

    Artículo 23°: El Consejo Directivo Internacional y en su caso el Consejo Directivo Nacional podrán tomar las medidas generales disciplinarias que consideren convenientes para cumplir y hacer cumplir el presente Código de Ética, siempre con estricto respeto a los derechos de las personas dentro y fuera de la organización.

    Artículo 24°: El Consejo Directivo desarrollará como una de sus actividades permanentes el Programa para Fomentar la Cultura del Reconocimiento entre los miembros de la RIIDE.

    Otros niños, otra pedagógica, otro derecho:

    Es por ello, que hoy se necesita más que nunca, de una capacitación especial de padres y profesores; esta capacitación debe realizarse en forma urgente en la propia escuela, por medio de la práctica diaria de la convivencia, basada esta, en normas que contengan los valores fundamentales y que sean creadas, reformadas y aceptadas por toda la Comunidad Educativa, mediante su efectiva participación democrática. El derecho debe acompañar a la nueva escuela, como instrumento principal de las interrelaciones subjetivas, acomodando su perfil en el nacimiento de una nueva humanidad, en la creación de un nuevo derecho, que acomode sus normas de convivencia a características especiales basadas en la expresión del sentimiento y no en su represión, normas de conducta cuya motivación sea el cimiento de la solidaridad y el amor; y no la competencia, la confrontación y la agresión.

    Los fines a conseguir por medio de las normas del nuevo derecho deben ser el bien común, la ética, y la paz, erradicando definitivamente todo objetivo egoísta, dañino e inmoral de la Comunidad educativa y por lógica de la unidad escolar. John White, miembro de la Asociación Antropológica Americana plantea que: “Se está perfilando una nueva humanidad, que se caracteriza por una psicología ya modificada”; eso se trasluce en que tenemos en nuestra casa y/o en el aula, a un niño/a cuyo aparato sensorial y emocional ya es más sensible; por lo que es capaz de percibir espectros energéticos y cognitivos que a veces el mismo adulto no percibe. Es por esto, que el mencionado investigador habla de un giro de la humanidad en su conjunto y lanza la posibilidad de la aparición del Homo Noeticus, el hombre de conciencia.

    Es basada en estas transformaciones que proponemos que el Derecho Educativo elabore en cada ámbito escolar un programa especial, con el objeto de activar diariamente la concientización de la Comunidad Educativa y tendiente a que la misma elabore y experimente sentimientos y pensamientos propios basados en valores genuinos, que conformen normas de convivencia, sostenidas por el deseo del bien común y dirigidas a privilegiar la cultura de paz; y que su realización se formalice por medio de la aceptación de todos y el deseo ferviente de no querer imponerle al otro sus razones, sino que las normativas se basen en el respeto a los sujetos que integran el ámbito escolar y comunitario.

    Es decir, que si llegamos a la conclusión de que las características de los niños/as de hoy, no son solamente sus altas capacidades cognitivas, sino que contemplamos también sus amplias percepciones en todos los ámbitos, sus agudo nivel de empatía y sus sorprendentes aperturas psíquicas y espirituales. Al mismo tiempo, observamos una capacidad que les hace capaces de comprender y experimentar los sentimientos y pensamientos de los otros; sorprendiéndonos que puedan ver los diferentes aspectos de una misma cosa y también el contenido multidimensional de la misma.

    Ha llegado el momento de pensar y concebir una pedagogía nueva destinada a ayudar al educando a desplegar una motivación solidaria y amorosa, no competitiva ni agresiva, al mismo tiempo que logre un sentido de identidad inclusiva-colectiva, no aislada-individual y también aptitudes que sostengan propósitos benevolentes y éticos, eliminando en las escuelas aquellas conductas dañinas, violentas e inmorales. Es precisamente a esa “nueva pedagogía”, a la que debe apuntalar el derecho en las escuelas, formando normas de convivencia basadas en principios y valores no negociables, que surjan de una Comunidad Escolar consustanciada por una visión especial del Derecho Educativo, y lograda mediante el desarrollo del plan especial que venimos propiciando en nuestros documentos.

    La transformación del Derecho y la Escuela:

    El Derecho Educativo emplea a la escuela como un laboratorio social, para procurar la legitimación del derecho; y la escuela debe emplear al derecho para concientizar a toda la Comunidad Educativa –no solamente a los alumnos- de una participación democrática activa en la conformación y aplicación de las normas de convivencia escolar. Para lograr este objetivo, primero el derecho debe ser transformado en su visión y concepción.

    El derecho debe dejar de ser represivo, basado en el miedo al castigo para lograr su cumplimiento. Precisamente el derecho fue perdiendo legitimidad y consenso en la sociedad, a medida que los preceptos impuestos querían manipular la conducta de las personas, produciendo en ellas una resistencia, al ser obligados a obedecer una disposición autoritaria, impuesta por otros sujetos, sin su participación ni aceptación, y que tampoco se basaba en valores fundamentales ni estaban destinadas al bien común. El derecho en el laboratorio escolar debe ser conformado y aceptado por todos los integrantes de la Comunidad Educativa, que tiene necesariamente que participar y tener conciencia plena de que las normas de convivencia que se pone en vigencia en el ámbito escolar, deben ser respetada por su perfil especial, y que la mismas tienden a lograr, el bien común de todas y cada uno, de los sujetos que integran la comunidad escolar.

    Si como expresamos anteriormente la “nueva humanidad” no se va a conformar en un Homo Sapiens, sino en un Homo Noeticus (hombre de conciencia); debemos trabajar para lograr que el nuevo derecho se base en la conciencia de su acatamiento y no en el cumplimento por miedo a la sanción. Para poder lograr esta transformación del derecho debemos estructurar u plan especifico, para implementar en las escuelas la formación futura de una Comunidad Educativa concienciada en hábitos de aceptación y respeto por el otro, y de confianza en solucionar sus diferencias por medio de la negociación, escuchando y comportándose como una persona que sabe estimular al prójimo y dar amor.

    Para conseguirlo, lo primero es organizar el ámbito escolar de tal forma que todos y cada uno de los integrantes de la Comunidad Educativa puedan participar de la actividad diaria escolar, involucrándose en la misma, interesándose por el centro escolar, y que cada integrante de esa comunidad, docentes, alumnos, padres, no docentes, ex alumno etc.; esté preparado para comprender que lo único valedero para alcanzar los objetivos de bien común es conseguir vencer los obstáculos que se presenten por medio de la negociación permanente y continua. También es necesario consignar que para lograr trasformar nuestra conducta actual, es necesario eliminar hábitos de culpar al otro, de quejarse, de criticar, de insistir, de amenazar, de castigar o sobornar al prójimo. Estos malos hábitos lo debemos trasmutar por hábitos de aceptación y estimulación de los otros integrantes de la comunidad escolar; debemos aprender a escuchar al otro y respetar sus ideas, no discriminando y apoyando el bien común y confiando siempre que podremos solucionar nuestras diferencias por medio de la mediación.

    Todo estos hábitos deben estar aprendidos y practicados, formando una conciencia clara en todos los integrantes de la Comunidad Educativa, antes de que se plasme el nuevo derecho en las normas de convivencia escolar, con la participación y aceptación de todos y cada unos de sus integrantes.

    Conclusión:

    Es nuestra propuesta que el derecho se emplee en la escuela como un soporte principal de cambio de conciencia y hábitos destinados a formar una nueva humanidad, lejos de los vicios actuales que desencadenan violencia y frustración en la comunidad mundial.
    Es nuestro anhelo que este plan de cambio en la pedagogía y en el Derecho Educativo se lleve a cabo en todas las comunidades y escuelas, realizándose talleres y cursos de perfeccionamiento, cuyos objetivos sean la concientización de los docentes, padres y adultos de la necesidad del cambio y la transformación, para lograr en definitiva que por medio de la escuela se permita en forma inmediata que los nuevos niños/as se les brinde una educación acorde a su alta sensibilidad física y emocional, atendiendo en forma especial su aspecto social, ético y espiritual.

    UN DERECHO EDUCATIVO TRANSFORMADOR

    La Escuela ha propiciar una cultura de la comunicación, donde padres, maestros, administrativos y alumnos se integren en espacios de diálogo para expresarse, comprenderse, aclararse, coincidir, disentir y comprometerse con su proceso educativo y desarrollo. En esta nueva escuela tiene que valorarse el saber universal y sistemático, pero a la vez, el conocimiento la realidad que tengan los alumnos. Solo en un espacio democrático podemos aprender y vivir para la dignificación del ser humano y el respeto de sus derechos.
    Resulta habitual pensar a la escuela como la encargada de formar al ser humano en lo cognitivo o intelectual, en tanto que quedaría reservado para la familia la formación afectiva. Sin embargo, en la actualidad ello se torna discutible, puesto que la persona debe ser formada integralmente y muchas veces la escuela debe asumir también el papel que la familia –por distintos motivos- fue dejando de cumplir.

    Surge entonces la necesidad de una educación en valores, que puedan servir a los niños, adolescentes y jóvenes, como referencia para la construcción de su propio proyecto personal de vida, integrándose a las demandas del contexto social y cultural.
    La educación en valores se fundamenta en el respeto mutuo del rol del docente, del alumno y de la familia. Requiere las revalorizaciones de la figura del docente y el desarrollo de un código de actuaciones (normas, propuestas de acción) previamente consensuadas y aceptadas.
    Para promover una nueva escuela es necesario contar con un Derecho Educativo orientado hacia la equidad y calidad, cuyos objetivos a lograr sean: la educación intercultural, educación en conocimientos y habilidades para la vida, educación para la convivencia y la paz, educación para la equidad y para superar las barreras de aprendizaje en las necesidades educativas especiales.

    Como expresara Hans Kelsen: “El Derecho es por esencia un orden para preservar la paz”. La idea de derecho, por lo consiguiente, va unida al concepto de paz de modo que su justificación debe fundarse en el conjunto de instrumentos existentes relativos a los derechos humanos en el orden nacional e internacional. El jurista Fernando Martínez Paz, entiende que el Derecho Educativo cumple una tarea importante en una política transformadora de la educación. Conviene tener en cuenta los siguientes presupuestos y tareas:

  • a) Que al Derecho Educativo se lo considere como un complejo normativo abierto que responda a las necesidades de una sociedad en transformación y en busca de nuevos modelos culturales, entre ellos los jurídicos-educativos. Es preciso superar, entonces, las concepciones que ven en el derecho un sistema jurídico cerrado y sin posibles contactos con la realidad.
  • b) Que el Derecho Educativo forme parte del proceso social global, en el que la educación tiene un papel estratégico, y no sea una “legislación escolar” fragmentaria, interesada solo en responder a las cuestiones o conflictos internos de las instituciones educativas. Se trata de no identificar al derecho con los procesos de gestación de leyes aisladas, que suelen ser un obstáculo para los cambios y el desarrollo de la educación y los sistemas escolares.
  • c) Que el Derecho Educativo forme parte del mundo jurídico multidimensional, considerado como una red de relaciones complejas que se desprende de la relación básica “hombre-sociedad-cultura-derecho”. En el caso del Derecho Educativo, también son elementos clave los fundamentos antropológicos, sociales, culturales, éticos, y jurídicos de la política educacional, por cuanto configuran una relación específica entre el derecho y la educación.
  • d) Que sea el complejo de normas que regule los procesos educativos y sus instituciones, pero inserto en un mundo jurídico dinámico, coherente y vital, donde se reconozcan los derechos fundamentales (derechos humanos) en materia educativa a los padres, a los docentes, a los alumnos y al Estado.
  • e) Que este complejo normativo sea un derecho configurador de espacios sociales y políticos de libertad para la iniciativa y la participación creadora, no solo un instrumento coactivo de control social. Es decir, que ofrezca garantías reales a las libertades jurídicamente protegidas –que no siempre se conocen o utilizan- y que identifiquen con claridad las necesidades sociales que debe satisfacer y los derechos que garantiza.
  • f) Que desempeñe con eficacia su tarea social legitimadora organizando el poder social de la educación, distribuyendo el poder de decisión (político, económico y jurídico), fijando reglas de competencia, otorgando atribuciones y garantizando la justicia y la libertad.
  • g) Que se valore al Derecho Educativo como uno de los factores clave del cambio educativo, para lo cual es necesario rechazar dos concepciones. En primer término, la idea mítica de la ley, según la cual su mera promulgación produce un cambio educativo; es una idea que aparece unida a alguna tradición de la “legislación escolar” y de la política jurídica argentinas. Y segundo lugar, aquella que cree que las normas jurídicas no son instrumentos idóneos y eficaces para promover o acelerar los cambios sociales.
  • h) Que se tengan en cuenta sus importantes responsabilidades sociales, por cuanto configura y garantiza nuevas condiciones de vida. El derecho no solamente regula la conducta en situaciones existentes en la realidad, sino que también crea proyectos de convivencia capaces de organizar el futuro y orientar las expectativas, las actitudes y los comportamientos.
  • i) Que todos estos presupuestos y tareas estén apoyados en una ética jurídica configurada por el conjunto de principios, valores y criterios éticos-jurídicos articulados de una manera práctica y eficaz con las situaciones históricas concretas y con los complejos problemas de las sociedades contemporáneas.
  • Para determinar el valor y la importancia del Derecho Educativo en el mundo jurídico Martínez Paz expresa que la voluntad ética que anima al derecho debe entenderse como una fuerza social que lucha por las justicia y que debe culminar con el reconocimiento jurídico de todos los principios y derecho humanos para todos los pueblos y que no debe ser concebido como una fuerza simplemente individual.

    EL DERECHO EDUCATIVO EN LA ESCUELA

    Propuestas, acuerdos y compromisos relativos a normas de convivencia y habilidades sociales

    El Plan de Derecho Educativo para la Convivencia Escolar, ve necesario dotarse de unas normas claras y concretas para toda la escuela, pero para que las normas puedan ser interiorizadas por los alumnos, deben de salir del seno de cada aula. Así en cada grupo de alumnos se debatirá acerca de conductas y actitudes que causan problemas y partiendo de esto serán los niños los que hagan las propuestas de las normas que ellos consideren necesarias.

    Es necesario tener en cuenta que de modo previo a la norma, los niños deberán adquirir los valores y las habilidades necesarias para el cumplimiento de la misma, así dentro del plan de acción tutorial deberán trabajarse dichas habilidades sociales de modo proactivo.
    Se contempla también la necesidad de trabajar las normas tanto con los alumnos como con las familias así como con los docentes, explicándole a cada una de las partes implicadas cuáles son sus derechos y sus deberes así como las consecuencias del no cumplimiento.